• INNOVACIÓN

    Scabal ha estado siempre a la vanguardia de la innovación de los tejidos. Nuestra fábrica en Huddersfield ha sido la precursora de...

    Scabal ha estado siempre a la vanguardia de la innovación de los tejidos. Nuestra fábrica en Huddersfield ha sido la precursora de muchos acontecimientos importantes.

    • 1938 Fue la primera en utilizar las colecciones de muestrarios de tejidos tal y como las conocemos ahora.
    • 1964 Se establece un precio récord por un fardo extraordinario de lana australiana. Scabal lo adquiere y crea la tela más cara del mundo: Ultimus.
    • 1974 Durante mucho tiempo Super 100 fue considerada como la mejor lana, pero Scabal inventa Super 120 en su afán por superar todos los límites en busca de una lana más fina.
    • 1991 Scabal crea Super 150 Golden Carat, un nuevo hito en cuanto a la fineza de la lana.
    • 1994 Scabal produce la cachemira más ligera jamás conseguida, la denominada “Fascination”.
    • 1997 En la línea Private Line es posible tejer un texto en una pieza de tejido.
    • 2000 En 1971 se pide al pintor Salvador Dalí que adelante cómo será, según su visión, la moda masculina en el año 2000. En ese mismo año, Scabal lanza su primera colección de tejidos Dalí.
    • 2000 Scabal presenta los tejidos “Diamond Chip” y “Gold Treasure”, la forma más innovadora de interpretar las telas más lujosas.
    • 2004 Continuando la búsqueda incesante por conseguir una tela más suave y más lujosa, se combina vicuña con Super 200 para crear “The Star”.
    • 2005 Scabal es la primera firma en presentar en Internet un catálogo con más de 5000 tejidos, que ofrece la posibilidad de seleccionar hasta trece características y permite que las empresas con las que trabaja realicen pedidos y pagos en línea.
    • 2006 “Summit” es el culmen de la fineza. Los artesanos de nuestra fábrica lo definen como el logro de toda una vida.
    • 2011 La línea de chaquetas de vicuña que completa la colección de tejidos de vicuña, es otra innovación del Departamento de tejidos Scabal.
loading